"Y aquellos que pervirtieron la voluntad del pueblo fueron puestos de rodillas, maniatados y sometidos por la fuerza..."

Codex Supliccium, III-24
 
 

Editor:
Domingo Arcomano 


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Año II, Volumen 9 - Agosto de 2008  

Relato enviado por el escritor Ernesto Sábato a los diarios y periódicos del país sobre los hechos que precedieron a su retiro de MUNDO ARGENTINO. Este documento no fue publicado por ningún diario argentino. Sólo fue dado a luz por periódicos opositores.


 
DOCUMENTO Nº 1

"Cuando el Coronel Don Julio César Merediz se hizo cargo de la Intervención de la Empresa Haynes S.A., me hice presente en su despacho para entregar mi renuncia. El nuevo Interventor la recibió, y me adelantó que sería considerada en su oportunidad, pero que tenía la más alta opinión de mi persona y de mi capacidad; conceptos que agradecí. A los pocos días, me rogó retirase mi denuncia, haciendo cuenta de que no la hubiera presentado; agradecí su cordial actitud, pero le advertí que probablemente tuviésemos futuros inconvenientes pues yo tenía una línea bien definida respecto a la libertad de prensa y me temía que no fuese una persona cómoda. Con toda amabilidad y cortesía me respondió que esperaba superásemos cualquier dificultad mediante un diálogo tan cordial como ese.

El 10 de agosto fui invitado nuevamente a su oficina, donde me mostró las pruebas del reportaje a un nacionalista. Respetuosamente, me dijo que no podíamos publicarlo. Respetuosa, pero firmemente, le respondí que no estaba de acuerdo, y que si él insistía en su pedido me vería obligado a presentar mi renuncia, recordándole entonces mis proféticas palabras de la entrevista anterior. Cordialmente insistió para que por lo menos suprimiera algunas frases, en particular una que se refería al confinamiento del general Bengoa. Me explicó que técnicamente, eso no era confinamiento; pero como yo no conozco bien los problemas jurídicos, no me resultó claro, diciéndole además que el hecho era de todos modos algo equivalente a lo que puede entenderse por estar en los confines, y que cualquiera fuera la interpretación que, desde el punto de vista legal, se diera a la palabra, subsistía el hecho mismo, sobre el que no cabía la menor duda; no obstante lo cual accedía a suprimir la palabra confinamiento, pero no el contexto que lo confirmaba. En cambio me negué a suprimir una sola frase de todo el reportaje. Me preguntó el Coronel Merediz si yo estaba de acuerdo con el contenido de ese reportaje; le respondí que en muchas cosas no estaba de acuerdo, pero que ese no era un motivo para no publicarlo en forma completa. Discutimos entonces el problema de la libertad de prensa, diciéndome el Interventor que él era partidario de la libertad de prensa como el que más, pero que entendía que en los actuales momentos no podíamos publicar cualquier cosa, pues había que defender la revolución. Me manifesté de acuerdo en la necesidad de defender la Revolución, pero en desacuerdo sobre la forma de hacerlo, sosteniendo que en ningún caso debía suprimirse o cercenarse la libertad de expresión, ya que ese era, precisamente el rasgo que nos diferenciaba de un régimen totalitario. Agregué que la publicación de ese reportaje, así como de anteriores publicaciones de reportajes a obreros peronistas y a dirigentes sindicales opositores no los hacía por casualidad sino respondiendo a una convicción muy profunda de lo que debe ser una genuina democracia y, además, porque consideraba que era la mejor forma de defender la revolución manifestándole que acababa de publicar un libro, "El otro rostro del peronismo", en el que analizaba el grave problema de nuestro momento, libro que le rogaba leyese; luego, ante mi negativa a suprimir un solo trozo del reportaje al periodista opositor, convinimos en que publicaría una respuesta a las afirmaciones del reporteado, aquellas afirmaciones que yo juzgaba equivocadas o exageradas. Una vez en mi despacho, le envié un ejemplar del libro al Interventor, para que verificase lo que acababa de decirle sobre el momento de país. Así se publicó el número de la revista, con el reportaje y la respuesta mía.

Fui invitado nuevamente al despacho del Interventor. Acababa de salir un nuevo número de MUNDO ARGENTINO, esta vez con un largo y documentado artículo sobre las torturas que en los últimos meses se han cometido en diversas partes del país. Verdaderamente preocupado, pero siempre respetuoso y cordial, el Coronel Merediz me dijo que eso era ya demasiado y que realmente se veía obligado, muy a pesar suyo, a pedirme la renuncia. Me reiteró sus elogiosos conceptos sobre mi persona, que yo agradecí, y me dijo que realmente lamentaba que yo no lo hubiese consultado antes de publicar la nota. Le respondí que ya le había advertido cual era mi posición general frente al momento del país, posición que había fundamentado en la carta abierta a Mario Amadeo, preguntándole en esa ocasión si la había leído, respondiéndome que no; a lo que yo le contesté que lo lamentaba, pues si lo hubiese hecho nos habríamos evitado molestias y diálogos, pues si bien yo respetaba su posición y sus puntos de vista, no los compartía. Le dije que en diez minutos tendía en su despacho mi renuncia firmada. Pero que habiendo sucedido un conflicto simultáneo con el Subdirector de la Revista, le rogaba dejase bien claro ante el personal de la casa los motivos de mi renuncia. Caballerescamente, no sólo accedió a ello sino que decidió acudir a mi redacción para explicar a viva voz el problema a mis colaboradores. A las cinco del mismo día hizo esa visita y dejó bien claras las razones de mi alejamiento.

Elevada mi renuncia, pedí al Interventor se diese cabida en las páginas del próximo número de MUNDO ARGENTINO a una despedida mía a los lectores, a lo que él accedió, quedando convenido que yo le haría conocer previamente su texto. Así lo hice, elevándole el texto de mi artículo que acompaño. Más tarde, por teléfono, me rogó que suprimiese las palabras "libertad de prensa", cosa que hice. De ese modo fue enviado el texto a las máquinas.

El miércoles 22, colaboradores de MUNDO ARGENTINO se reunieron en un restaurante para testimoniarme fervorosamente su adhesión. En el curso de esa comida se hizo presente el señor Carlos Peralta para decirme que, a pesar de las diferencias que había tenido conmigo, se sentía obligado a solidarizarse con mi actitud dadas las causas de fondo que la determinaban y que, por tal motivo, presentaría también su renuncia, actitud por la cual lo congratulé.

Al día siguiente fui llamado a mi casa por el mismo señor Peralta, quien me explicó que había accedido a permanecer en su cargo hasta tanto se nombrase nuevo director. Agregando que el Interventor me pedía cambiase todo el párrafo de mi Despedida en que me refiero a las discrepancias de fondo, para darle un tono menos categórico. Le dije que lo lamentaba mucho, pues en todo momento había tratado de que el conflicto con el Interventor no afectase a la cordialidad que desde el primer momento había existido con él, pero que no podía cambiar ni una palabra más de mi nota; y que debía ser publicada tal cual, prefiriendo de lo contrario, que no se publicase.

Esa misma noche fui de nuevo llamado a mi casa para comunicárseme que entonces la nota no sería publicada. Por ese motivo me veo obligado a hacer este comunicado a la prensa argentina. Y en el entendimiento de que está en juego algo infinitamente más grave y trascendente que mi modesta persona."

Ernesto Sábato

En este número:

Portada del Nro. 9
por  El Escarmiento
El "pensamiento Petete"
por Domingo Arcomano
Una sociedad devenida asesina
por Abel Posadas
El mal que aqueja a la Nación es la extensión... de las nuevas zonceras progresistas
por Diego Gutiérrez Walker
Hasta los Griegos están en contra
por Verónica Bermúdez Reinhardt
El juicio del mono (apuntes sobre el fundamentalismo religioso norteamericano)
por José Luis Muñoz Azpiri (h)
Una reflexión a propósito de una matanza
por Román Correa
Pintura argentina, pintura para los argentinos y pintura peronista
por Catalina Corripi
Los dioses ajenos
por Abel Posadas
Ernesto Sábato
por Domingo Arcomano
Relato del escritor Ernesto Sábato enviado a los diarios sobre su retiro de Mundo Argentino
por  El Escarmiento
Carta Abierta de Ernesto Sábato al Presidente de la República, Pedro Eugenio Aramburu
por  El Escarmiento
Contratapa
por  El Escarmiento
Propietario: "El Escarmiento S. R. L."
Director: Domingo Arcomano
Jefe de Redacción: José Luis Muñoz Azpiri (h)


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