"Y aquellos que pervirtieron la voluntad del pueblo fueron puestos de rodillas, maniatados y sometidos por la fuerza..."

Codex Supliccium, III-24
 
 

Editor:
Domingo Arcomano 


Secciones

[Portada]
[Editorial]
[Política]
[Economía]
[Internacional]
[Cultura]
[Medios]
[Recepción]
[Entrevistas]
[Memoriables]
[Contratapa]
Anteriores

N°1 - Jul/04
N°2 - Ago/04
N°3 - Set/04
N°4/5 - Nov/04
N°6 - May/08
N°7 - Jun/08
N°8 - Jul/08
N°9 - Ago/08
N°10 - Set-Oct/08
N°11 - Nov/08
N°12 - Dic-Ene/09
N°13 - Jun/09
N°14 - Dic/09
N°15 - Mar/10
N°16 - Dic/10
N°17 - Jul/11
N°18 - Ene-Mar/12
N°19 - Junio/12
N°20 - Oct/13
Descargar Números Impresos
Newsletter
Agregar en Google
Agregar a Mi Yahoo!
Agregar a Mi MSN
Año II, Volumen 8 - Julio de 2008  

Editorial

 

Siga el baile

Finalizábamos el editorial del número anterior señalando que lo peor del momento que se vivía, era la creencia del Gobierno de que el conflicto con el "campo" había llegado, Congreso mediante, a su fin. El "poder legislativo" que a la fecha no es un poder del Estado, porque no legisla, no logró sortear la sensación popular de que no sirve para nada. Los diputados elegidos por las Provincias para integrar uno de los poderes del Estado Nacional, son rápidamente fagocitados por "las luces del centro", para ser devueltos los más, a tareas subalternas en los feudos provinciales al término de su mandato legislativo. En el entretiempo permanecen ajenos a la forma y a la materia del Gobierno, y su más trágico ejemplo fue el conflicto con el "campo": se los vio perorar con un grupo de chacareros tumultuarios para finalmente levantar la mano (a favor o en contra) para nada; después de cien días bien contabilizados de vacaciones, interrumpidas de urgencia por un Ejecutivo que reclamaba el pulmotor.

La proyección del espíritu provinciano es uno de los grandes males de la Nación. Menem desde La Rioja, arrastró a La Argentina hasta el "primer mundo" como sujeto del imperio norteamericano. El santacruceño adoptivo, sin contar con una tradición provincial propia, pegó el salto al Gobierno Nacional (abroquelado en una organización que recuerda a los bucólicos portadores de "lupara" del pueblo de Corleone) para repetir el mismo esquema del riojano. Eso sí, endulzando los oídos de centenares de "progresistas" fracasados y de pícaros al frente de "movimientos sociales". Este espíritu provinciano, que odia a la Nación, luego de cortarla al través, se enquista más profundamente en sí mismo.

A pesar de la cita "marxiana" de la Presidente, la historia de estos muchachos no se repite como comedia, sino como grotesco pampeano donde conviven la risa y el llanto y, sin solución de continuidad, el ridículo y el dolor. Muchos optaron por la "revolución de la tinta" (pensemos en el patetismo de Hector Recalde en la Cámara de Diputados, con el puño en alto, algo así como un banquero leninista jubilado). Muchos optaron por devenir en Nac-pop-rev, apenas una minoría gritona, cuya distinción fundamental y que los separa de las minorías golpistas de los 70 y del "piqueterismo" (que alimentan para asustar a las clases medias) es el Manejo de la Caja Mayor y del poder represivo, cada vez más evanescente, de un Estado en estrepitosa retirada.

 

Jorge Asis se equivoca

El turco Asís, el mejor novelista argentino de estos tiempos, se equivoca cuando afirma que los Kirchner "chocaron la calesita". Esta elite de bramadores democráticos chocó la realidad y derrumbaron la fachada de la propia legitimidad atada con alambre. Arrinconados por los acreedores de afuera y de adentro, limados los eslabones de la bicicleta y a punto de romperse, solo les queda el último recurso: la apelación a la "legalidad democrática", un conejo virtual obligado a salir cada vez más seguido de la galera y que por eso mismo se parece al retrato de Dorian Grey, pero sin usar.

Si Néstor Kirchner, un invento de Duhalde y su grupo, subió al Ejecutivo Nacional con un traje deshilachado, continuando de este modo la tradición inaugurada por la Alianza; políticos, periodistas y logreros se empeñaron en hacerle creer al público de la política que Kirchner "acumuló poder", confundiéndoles el manejo de la Gran Caja con el poder real.

Producido el Gran Desfile (el paro agropecuario) paradojalmente convocado por el propio gobierno, el pueblo advirtió como en el cuento, que el Rey (en esta caso la consorte) iba desnudo.

Pero, a diferencia de la Alianza "el mundo paralelo K" está dispuesto a dar la última batalla para sostener su "modelo", al estilo de Hitler en su bunker o más criollamente, como gato en la leñera. Para ello cuenta con los premios APTRA del "arte" y de la "cultura": los "intelectuales kirchneristas" -el promedio entre la nada y la nada- que alaban la desnudez "democrática" que les da de comer. Estos disfracistas están agarrados con pánico creciente a la soga de la carpa de Sarrasani, porque el viento sopla huracanado y no cesa. Así, políticos del régimen, intelectuales del vacío y berretadas "artísticas" comienzan a desandar el camino de los cómicos de la legua, que nunca debieron transitar. No está demás recordar que en la Edad Media y el Renacimiento esta clase "artística" comía debajo de las mesas, con los perros, y eran corridos a piedrazos de los pueblos porque sus habitantes los conocían bien: payasos hambrientos ladrones de gallinas.

Pero el show no para: Si el Teatro es el ámbito de los "artistas" donde mejor se desempeñan los políticos; el Agora, ámbito por excelencia de la política, es el lugar donde mejor se desempeñan los cómicos de la "representación popular".

 

Papá: haceme burguesito que el resto lo hago solo

El conflicto agropecuario desnudó que el problema de fondo no solo era político sino económico, y que su solución no estaba en la punta de un subsidio (al piquete o al chacarero). Como suelen decir los gorilas -y olvidaron los K- "la culpa de todo la tuvo Perón": el pueblo argentino no solo quiere comer, sino que sabe comer, algo más profundo de lo que parece a primera vista. La reducción de una gran parte de la población a pobladores de Puerto Príncipe nunca tuvo destino. El "mundo paralelo K" remachó "los 90" mientras lo escarnecía en la literatura. La primavera económica solidificó en vastas porciones estúpidas de la burguesía y la pequeña burguesía la idea de que "todo empezaba de nuevo", que no hace falta tener servicio militar, ni fuerzas armadas ni penas drásticas para delitos aberrantes, ni política exterior, ni siquiera política económica, pero que igual los habilitaba a quejarse de la corrupción política, judicial y policial, la inflación y la protección otorgada a millares de Hermanos Latino Americanos cómodamente asentados en el mundo del delito.

En el fondo -y no tan en el fondo-late la alienación de clases sociales que optaron por la berretada y el menor esfuerzo, y cuya cobardía no resiste el mangueo piquetero (que todavía no pasó a la etapa confiscatoria). Mientras no le toquen la comida para el perro practican la moral russoniana de la igualdad formal, con apelaciones a la paz y a la "buena voluntad", el lloriqueo laico del cura Farinello para el cual todos somos "buenibles" por medio de la palabra y del "consenso". Si no, la cacerola.

El descompromiso con la sociedad, su rechazo a los "negros" los llevó al Country y a la seguridad privada, donde son asaltados, secuestrados o asesinados por sus guardianes: una metáfora material del País.

Del laberinto se sale por arriba, pero no en helicóptero. SE REQUIERE UNA PROFUNDA REVOLUCIÓN DE LA VOLUNTAD DE NACION, UNA REVOLUCIÓN INTELECTUAL Y MORAL.


¿Quién cree que los K pueden hacerlo?

d. a.

En este número:

Portada del Nro. 8
por  El Escarmiento
Editorial
por Domingo Arcomano
Olvidos y decepciones
por Santiago Mallorca
Inmigración, grandes simios y P.S.O.E.
por Domingo Arcomano
El águila está de regreso (...y vino con un portaviones)
por José Luis Muñoz Azpiri (h)
El "Aniceto" no es lo que fue y el "Corazón de fábrica" lo ignora
por Eduardo Romano
"Leonera": un melodrama posmoderno
por Abel Posadas
"Perón. La formación de su pensamiento" de Carlos Piñeiro Iñiguez
por Domingo Arcomano
"Debates y combates. Por un nuevo horizonte de la política" de Ernesto Laclau
por Verónica Bermúdez Reinhardt
Arturo Jauretche: "Progresismo nacional o progresismo de factoría"
por Domingo Arcomano
Así hablaba Jauretche
por  El Escarmiento
Propietario: "El Escarmiento S. R. L."
Director: Domingo Arcomano
Jefe de Redacción: José Luis Muñoz Azpiri (h)


Todos los derechos reservados ® El Escarmiento SRL
  elescarmiento@elescarmiento.com.ar