"Y aquellos que pervirtieron la voluntad del pueblo fueron puestos de rodillas, maniatados y sometidos por la fuerza..."

Codex Supliccium, III-24
 
 

Editor:
Domingo Arcomano 


Secciones

[Portada]
[Editorial]
[Política]
[Economía]
[Internacional]
[Cultura]
[Medios]
[Recepción]
[Entrevistas]
[Memoriables]
[Contratapa]
Anteriores

N°1 - Jul/04
N°2 - Ago/04
N°3 - Set/04
N°4/5 - Nov/04
N°6 - May/08
N°7 - Jun/08
N°8 - Jul/08
N°9 - Ago/08
N°10 - Set-Oct/08
N°11 - Nov/08
N°12 - Dic-Ene/09
N°13 - Jun/09
N°14 - Dic/09
N°15 - Mar/10
N°16 - Dic/10
N°17 - Jul/11
N°18 - Ene-Mar/12
N°19 - Junio/12
N°20 - Oct/13
Descargar Números Impresos
Newsletter
Agregar en Google
Agregar a Mi Yahoo!
Agregar a Mi MSN
Año I, Volumen 2 - Agosto de 2004  
REPRESENTACION POLITICA vs. REPRESENTACION SOCIAL
por Domingo Arcomano

Un gallego talenteador Jesús Ibáñez (1) para más datos "de izquierdas" (parece que en el Primer Mundo todo vale el doble o más; aquí somos nada más que singulares) señalaba que en la representación política el gran ausente es el Pueblo: "La democracia formal posibilita y limita la participación. Posibilita: pues los ciudadanos pueden votar. Limita: pues los ciudadanos no deben hacer otra cosa que votar. Es el componente totalitario de la democracia" y citaba el teorema central de la representación (según Michel Serres): "Sea un conjunto que introduce un subconjunto que produce una ley, y el subconjunto por ella reproduce el conjunto" /…/ "Representar es volver a hacer presente -continúa Ibáñez-.Pero: sea un conjunto (pueblo) que produce una Ley (¿?), y el subconjunto (Parlamento) por ella (¿?) reproduce el conjunto (¿pueblo?)…Algo no va. El pueblo no se reproduce a través de sus representantes parlamentarios: se suicida".

Este desenmascaramiento de la mentira estructural del sistema democrático (liberal-burgués como dijo el maestro Sampay cuando era nacionalista) se ve potenciado en la crisis argentina en la que la cáscara liberal, al calor de esa crisis, no logra siquiera hacerle creer al pueblo, que habla en su nombre. Así, la representación política queda reducida al gallinero parlamentario nacional y a sus equivalentes locales, que nadie respeta y que en cualquier momento puede ser usado de carpa para distintos reclamos; a un poder judicial hostigado (no sin cierta razón en algunos casos) por organizaciones de variado tipo algunas encabezadas por seguidores del hindú Soy Bobo, grupúsculos curiales, piquetes, reclamantes de justicia (¡!), patotas sindicales con el reloj (de arena) atrasado, etc.

Y el Poder Ejecutivo, por su lado, comienza a dar la impresión de acelerar y frenar al mismo tiempo mientras confunde a su "izquierda" con su "derecha" y viceversa.

 

¿Y EL PUEBLO QUE?

Los distintos segmentos (que bien pueden fragmentarse aun más) de esa entidad mayor que es el Pueblo de la Nación continúa su vida sufrida, su labor cotidiana y se expresa como puede a través de las organizaciones barriales, los comedores y centros de asistencia, el reciclado de las sociedades de fomento, las marchas contra el delito, etc., y con sus formas más prestigiosas de organización: las ONG, de escaso impacto social y con un futuro previsible, como el de las fundaciones. Todas ellas han venido a sustituir a las "organizaciones libres del pueblo", expresiones de la creatividad popular en una curva ascendente de inclusión social. Estamos ante organizaciones maltrechas y de difícil sobrevida cuya causa es el accionar de la cabeza podrida del pescado (o de la Hidra) -el Estado de "baja intensidad"- ya que, surgidas para contrarrestar su inoperancia, no logran articularse como partes del un Plan político mayor, simplemente porque el Plan no existe, ni proyecto, ni quien lo conduzca. No obstante ello, como no hay mejor muerto potencial que aquel que quiere morirse, y el pueblo ha renunciado a ello, la representación social constituye hoy el más auténtico ejercicio de la democracia en la argentina, pero su endeblez corre pareja con la muerte de la política - la interna y la internacional.

El reencuentro de la representación política y la representación social debe realizarse mediante el potenciamiento político de los representantes de las organizaciones locales, donde se han insertado muchos cuadros del Partido Justicialista. La vía rápida, requiere la urgente normalización del Partido, la inserción de esos militantes, la renovación de los cuadros intermedios, la eliminación de los feudos parlamentarios, y elecciones internas todas las veces que sean necesarias para movilizar al pueblo tras sus dirigentes QUE DEBEN PROPONER UN PLAN POLITICO, ECONOMICO Y SOCIAL DE COYUNTURA INSERTABLE EN PROYECCIONES SUSTENTABLES DE MEDIANO PLAZO.

Hay que llegar nuevamente al corazón de cada uno de los argentinos, satisfaciendo sus necesidades materiales y espirituales, recuperando la dignidad del trabajo, y el sentido de pertenencia útil al grupo del que forma parte.

Hoy percibimos la acechanza de nuevos pactos de cúpula (como los de Menem-Alfonsín que nos trajo el Estatuto Colonial de 1994, el de Menem-Alianza para cerrarle el paso a Duhalde, el de Duhalde y los gobernadores para cerrarle el paso a Menem e imponer a Kirchner…¿ahora el pacto Duhalde/Kirchner?). ¿Para qué? Para cerrarle el paso a la expresión partidaria, para seguir desplazando a los militantes en beneficio de los punteros, para continuar la lenta destrucción del peronismo ocultada por el jueguito de las elecciones, donde el PJ es su propio oponente, retrocediendo con cada "victoria" electoral al trágico destino de los partiduchos liberales, que, perdidos de la política, solo atinan a hablar de moral, sin propuestas.

El "mecanismo" democrático no alcanza, porque no hay democratización de la economía -que se articula tibia y difusamente en la representación social, un verdadero ejercicio de democracia directa sin destino, porque no logra "engancharse" en las tomas de decisiones políticas-.

La intersección estructural de ambas, es la tarea de sobrevivencia de la Nación y de la recuperación movimientista del peronismo. Su fracaso, hará surgir un "nuevo hombre" argentino, pero a escala latinoamericana: la instalación definitiva de la cultura infame de la pobreza.

Está en crisis el presidencialismo y su apéndice, el Parlamento, y la representación social no alcanza. Se requiere poner en estado de ebullición a los millones de argentinos que están dispuestos al trabajo productivo y al esfuerzo por el bien común. Se requiere una conducción estratégica firme y cuya finalidad haga suya el pueblo. Ante su calor se quemarán como chinches los burócratas de la política.

Queremos finalizar con el Ibáñez del comienzo:

"La representación parlamentaria no tiene nada que ver con la representación de que habla Serres. No es una representación (re) productiva, para volver a hacer presente lo presente. En una representación simulada (verosímil): para impedir que se haga presente los que es impresentable. Esto es, el pueblo".

Así estamos.

(1) Las citas de Ibáñez están extraídas de la revista argentina "La Caja", que reprodujjo el artículo aparecido en la revista chilena "Kappa".

d. a.

 
Propietario: "El Escarmiento S. R. L."
Director: Domingo Arcomano
Jefe de Redacción: José Luis Muñoz Azpiri (h)


Todos los derechos reservados ® El Escarmiento SRL
  elescarmiento@elescarmiento.com.ar