"Y aquellos que pervirtieron la voluntad del pueblo fueron puestos de rodillas, maniatados y sometidos por la fuerza..."

Codex Supliccium, III-24
 
 

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Domingo Arcomano 


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Año I, Volumen 2 - Agosto de 2004  
EL CAMPO RESPONDE, NO LO ASFIXIEMOS...
por Ernesto A. Bussio(*)

La soja... A continuación, un artículo de un buen conocedor de las tareas de campo. Un no-peronista que nos da una visión desde la óptica del productor agropecuario, con muchas verdades, otras a medias y algunas omisiones. La perspectiva económica no es la única que ofrece el sector agrícola-ganadero, y sus quejas, que deben inscribirse no sólo en la política económica del Gobierno, sino en la conducta sociopolítica del sector durante el último medio siglo, dan mucha tela para cortar. Las páginas están abiertas para el intercambio de ideas y propuestas, de las que este artículo abunda.

 

El sector agropecuario es hoy uno de los principales pilares de la economía nacional, tanto por el empleo que genera como por su aporte al PBI y a las exportaciones.

Hace apenas dos años el escenario político económico argentino era desolador. Aunque aún hoy como país nos encontramos "en terapia y con pronóstico reservado", podemos afirmar que desde que estalló la crisis Institucional de fines de 2001 -y no sin enormes contratiempos- los progresos en el terreno económico han sido bastante mas esperanzadores que los que observamos en el turbulento ámbito político.

Desde aquellos días de zozobra e incertidumbre -en que nos sumergimos en la que quizás fuera la peor crisis económico-político-social de nuestra historia- en solo dos años hemos sido testigos de la formidable capacidad de reacción de nuestra economía.

Tras varios años de achicamiento desde el inicio en 1998 de la aguda recesión mundial y domestica- y luego de la implosión económica de 2002, retomamos en 2003 el sendero del crecimiento, favorecido éste por las cosechas de granos y por un inmejorable escenario internacional para nuestros principales productos de exportación (granos, aceites y energéticos).

A mediados de 2002, habíamos quedado solos frente al mundo, sin crédito interno ni externo, y ostentando un default de deuda publica estimada en mas de u$s 150 mil MM y que se erigió en el mas cuantioso cese de pagos externos de la historia contemporánea, default del que aún no hemos salido y hoy en pleno proceso de negociación.

En aquellos días de turbulencias, y mientras el dólar se contoneaba espasmódicamente entre los 3 y 4 pesos por unidad; el secretario del tesoro de EEUU Paúl O'neill visitó Argentina en momentos en que el Gobierno -de Eduardo Duhalde- se enfrentaba, como nunca, en una dura pelea con el FMI, que seguía sin mostrar la mas mínima intención de reconciliación con el país. Antes de su viaje a la Argentina el secretario O'neill expresó: "miré los números de la Argentina.. no exportan nada que valga la pena". La señal era clara: "no existen".

No éramos prioridad para EEUU -aún muy perturbado tras el ataque al World Trade Center- y no había miras que nos dieran algún apoyo. Nos bajaron el pulgar, quizás como escarmiento por los sucesivos incumplimientos durante los años pasados.

 

Lluvia de dólares comerciales

Pero a partir de esas semanas dijo "presente" la cosecha 2002. A pura soja y derivados, comenzaron a ingresar divisas a país. El Ministro Roberto Lavagna -recién asumido en el cargo- avizoró menos importaciones por el dólar alto, y muy buen nivel de exportaciones principalmente desde el campo, con una previsible balanza comercial positiva; lo que finalmente ocurrió. Cerramos el 2002 con un superávit comercial de mas de u$s 15 mil MM.

Las divisas comerciales que ingresaban, ya reinstaladas las retenciones de alrededor de un 20 % a las exportaciones agropecuarias, nos ofrecían un nuevo y refrescante "aire financiero" y gran poder de negociación frente al acreedor más poderoso y aguerrido: el Fondo Monetario Internacional.

Con el as de espada de la "soja" de más de 30 millones de toneladas en la mano; el Gobierno se posicionó muy duro ante el FMI, en una negociación que finalmente ganó firmando el primer acuerdo posdefault, gracias también a que el Gobierno de EEUU -que entonces emprendía la invasión a Irak (fines de 2002)- comenzó a revisar su "bajada de pulgar" a la Argentina e influyó positivamente en el G7.

En 2003 continúo el clima favorable en el orden internacional, la poco frecuente sequía que se hizo presente en el "Corn Belt" (cinturón maicero) estadounidense redujo los rindes de maíz y soja esperados en el país del norte y los precios de los granos alanzaron nuevos máximos de mas de 300 u$s/t de soja. Una excelente noticia para Argentina que aun estaba comercializando su voluminosa cosecha.

 

La gallina de los huevos de Oro

El campo pues dijo "presente" en uno de los peores momentos de la historia del país y lo hizo con el fruto de su trabajo y su inversión, sector que exhibe una destacada importancia en la economía del país. Recordemos que la comunidad agroalimentaria argentina es responsable del 54 por ciento de las exportaciones y representa el 30 por ciento de la producción de bienes del país. El sector agroalimentario nacional cuentas con visibles ventajas competitivas y tiene una crucial importancia geopolítica para la Argentina, siendo única actividad productiva presente de manera significativa en todas las zonas del territorio.

Presencia Argentina en el mercado mundial de alimentos:
* El primer productor de girasol y el primer exportador de aceite de este producto.
* El primer exportador mundial de aceite de soja.
* El primer productor de limones.
* El primer exportador de peras y mosto.
* El segundo exportador de maíz, sorgo, miel y ajo.
* El primer productor y exportador de yerba mate.
* El tercer exportador de porotos.
* El cuarto exportador de algodón.
* El quinto exportador de carne bovina y trigo.

Fuente: Aacrea

Cabe recordar que en el plano internacional, la Argentina es líder mundial en producción y/o exportación de distintos tipos de alimentos, como aceites y harina de girasol y soja, limones, peras y yerba mate, y ocupa una posición destacada en otros rubros de producción extensiva. La importancia del sector aumenta significativamente si se toma en cuenta la concatenación de toda la cadena productiva, incluyendo el sector de servicios conexos, desde el transporte, las comunicaciones, hasta la financiación y las exportaciones.

La participación de la cadena agroindustrial se estima hoy en un 40% del PBI. En tanto que la producción primaria representa el 22% de las exportaciones argentinas, las MOA (manufacturas de origen agropecuario) representan el 32%; sumando en conjunto el 54% de las ventas externas.

Por otra parte, estudios recientes indican que el sector agroalimentario y agroindustrial ocupa a cerca del 40 % de la población activa.

 

Perspectivas

La circunstancias excepcionales de la "implosión socio-económica argentina de 2001", dada la magnitud de la crisis, que aun vivimos, posicionaron sin estridencias al campo argentino en un rol protagónico, crucial en la recuperación de la estabilidad económica y fundamental para afianzar la estabilidad y poder avanzar en las reformas políticas aun pendientes.

Las Aberrantes retenciones

Las retenciones a la exportación no existen en ningún país desarrollado o en vías de desarrollo encaminado hacia una moderna economía de mercado. Este impuesto distorsivo castiga al que exporta y desposiciona al país en las discusiones en el seno de la OMC (Organización Mundial de Comercio) por la eliminación de los subsidios que las potencias del Norte aplican a sus actividades primarias.

En 2003 las retenciones a las exportaciones representaron el 13% del total de la recaudación. Aunque fueron instrumentadas a partir de la devaluación -con el pretexto de que sería un impuesto transitorio- aun hoy el Gobierno se sostiene en este mecanismo que castiga no solo a quienes son competitivos produciendo, sino a quienes logran acceder a los mercados internacionales.

Las retenciones provocaron un cambio importante en el perfil de la recaudación nacional y afectan seriamente la inversión y el crecimiento. Solo cuatro productos, de los cuales tres están vinculados con la soja y uno con el petróleo, aportan más del 57% de los ingresos obtenidos por las retenciones. El año último los precios de la soja, el petróleo y sus derivados alcanzaron a máximos históricos y por eso las retenciones fueron de 9210 millones de pesos, un 13% de los recursos del fisco en 2003. La dependencia del Estado sobre este impuesto, aberrante e injusto, debe ser motivo de preocupación, mas aun cuando no se observan acciones hacia la tan necesaria reforma impositiva que debería enancarse en el marco de un "proyecto país" viable y sustentable.

 

Desde entonces el campo, que durante los últimos diez años duplico la cosecha de granos, de poco mas de 30 millones de toneladas a cerca de 70 millones; sigue soportando una de las mas pesadas cargas tributarias de los sectores productivos, se estima que la sumatoria de gabelas que gravan por ejemplo a la soja (entre impuestos a los activos fijos y a los flujos comerciales, incluidas las (retenciones) el 50 % del precio FOB de exportación de este grano termina en las insaciables arcas del Estado.

 

 

El previsible y hoy tangible derrumbe de las cotizaciones del grano estrella (la soja) -debido fundamentalmente a la mayor producción esperada en EEUU (de unos 300 u$s/t. a principios de este año muestra una baja a 180 u$s/t. para la cosecha 2005), debería actuar como seria advertencia al gobierno nacional por dos motivos:

 

* No se podrá anclar un nuevo presupuesto de gasto público basándonos en los precios de los granos de los últimos dos años.

* La persistencia de impuestos distorsivos -como las retenciones a la exportación, el impuesto al cheque y las múltiples imposiciones sobre la tierra y activos fijos productivos- afectaran la capacidad de reinversiòn de los productores, que ante una prevista menor rentabilidad, por el aumento de los costos y menores precios de los granos, ven afectada la capacidad de reinversiòn y de aplicación de tecnología. Con menor capacidad productiva se alejará la meta factible de alcanzar en el corto plazo un volumen de 100 millones de toneladas de granos.

 

...Y después

Quedan por dilucidar muchas cuestiones vinculadas a la producción de soja, cuales son el proceso de desertización que genera su cultivo indiscriminado, así como la matanza de vientres para reconvertir los campos ganaderos en agrícolas productores de soja, lo que hará en breve que una vaca haya que pagarla con barras de oro. Este es otro tema del que esperamos respuestas e ideas de los expertos, porque el Gobierno y la mayoría de los directamente involucrados mira para otro lado.

(*)El autor fue director de las revistas "Chacra" y "Negocios".

 
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